El Azul entre el Cielo y el Agua

Reflexiones

Éste libro me encontró a mí, porque desde el primer momento que lo vi su título me atrapó, al igual que su sinopsis. En el pasado he leído sobre el oriente, pero casi nada sobre el conflicto de los palestinos y la franja de Gaza, sólo lo que leo de noticias he historia. He aquí una novela que te transporta a un mundo distante, pero a la vez tan cercano por los sentimientos que logra transmitirte, como el amor, la familia, la lealtad y la magia. Una apasionante historia que te llevará a vivir desde conflictos políticos y religiosos, hasta el amor y la magia en una simple familia.

Sobre la autora Susan Abulhawa

Me parece interesante que hablemos brevemente sobre ella, ya que como uno de los personajes de esta novela, Susan también nació en una familia de refugiados palestinos, por el conflicto de 1967. A la edad de 5 años fue enviada a Estados Unidos a vivir con un tío y terminó viviendo con varias familias palestinas, de acogida y en orfanatos. Logró estudiar biología y neurociencia, para terminar en el periodismo y escribiendo novelas. Fundó “Playgrounds for Palestine” una ONG que  construye zonas de juego a los niños palestinos, en campos de refugiados.

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Entendiendo la experiencia de vida de Susan Abulhawa, podemos llegar a imaginar cómo se inspiró para poder escribir la novela de la que estamos hablando el día de hoy. Es verdad que la vida nos marca a cada uno, y cuando se escribe también se escribe sobre las experiencias de vida. Directa o indirectamente el pasado se asoma y es como si fuera una autobiografía, una historia basada en hechos y vivencias personales, o pensamientos e ideas propias, así vemos que la vida no pasa en vano, sino que deja una profunda huella en todos.

Un poco de la trama

La historia gira entorno de la familia Barka entre los años de 1947 hasta el presente.   La familia vivía en un pueblo en Palestina, llamado Beit Daras. Estaba formada por la matriarca llamada Um Mamdouh, la cual criaba a sus hijos sola a falta de un esposo. Era conocida como “la loca del pueblo”, porque podía hablar con seres invisibles, sin embargo acabó ganándose el respeto de su gente. Tenía dos hijas y un hijo: la pequeña era Miriam, también con dones especiales y hablaba con un amigo imaginario llamado Khaled, quién le enseñó a leer y escribir junto al río. Otra hermana, era Nasmiyeh quien se casó y posteriormente formó una familia. Al igual que el hermano mayor llamado Mamdouh.

La vida apacible que llevaban en Beit Daras se vio interrumpida por un ataque de las tropas sionistas, y se vieron obligados a huir a la frontera de Gaza como refugiados- En el camino viven situaciones de riesgo, entre ellas Miriam se queda en el camino y su hermana Nasmiyeh regresa por ella, pero no logra evitar una tragedia que los marcará para siempre.

Es así como la familia termina viviendo en la frontera de Gaza. Nasmiyeh se casa y forma una familia, entre ellas está su nieto Khaled, el cual queda sumido en un sueño profundo, esto provocado por un ataque israelí. Khaled en sueños visita a su tía abuela Miriam, se reúnen cada día en la orilla del río de Beit Daras, en donde le enseña a leer y escribir.

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Por otro lado, el hijo mayor Mamdouh se va a Egipto a trabajar como apicultor y se casa con Yasmine. Ambos, posteriormente se van a vivir a Estados Unidos y tienen un hijo, el cual les da una nieta llamada Nur. Ella crece sin su padre, porque él fallece en un trágico accidente,  y sin el amor de su madre. El único que le habla de sus orígenes y la ama incondicionalmente es su abuelo Mamdouh, quien sueña con llevarla de regreso a Gaza. Sin embargo, Nur pasa por distintas pérdidas entre ellas la de su abuelo y así,  ese destino se cumple hasta que Nur es adulta.  El destino la lleva a trabajar como voluntaria en la frontera de Gaza y a reencontrarse con sus raíces y su familia.

Una novela que recomiendo leer con una mente y un corazón abiertos, porque la magia a y la tragedia tocarán cada palabra que leas.

 

EL SANADOR DE CABALLOS

Autor: Gonzalo Giner

En un principio lo que llamó mi atención del libro fue el título y el subtítulo que dice “La aventura de un veterinario de la Edad Media”, por mi parte no había escuchado hablar del autor (español), pero aun así me animé a leerlo principalmente por cariño a los caballos, animales fieles y hermosos. Así mismo, la lectura me resultó agradable y entretenida, con tintes de amor, guerra y tragedia.

Los hilos conductores de la novela son la historia por un lado y por otro la vida del personaje principal llamado Diego de Malagón;  junto con él viviremos diferentes etapas y obstáculos. La novela está situada en el año 1195 cuando Castilla se ve invadida por los musulmanes y Alfonso VIII es derrotado por el califa almohade al-Nasir; Diego se ve en medio de esta sangrienta derrota y después de perder a su familia (sufriendo secuestro y asesinatos) es obligado a huir a Toledo, con ayuda de su yegua Sabba con la que siempre ha tenido una gran conexión, en su viaje a Toledo jura vengarse de los musulmanes, sin embargo, la misma vida le presentará otra cara de los mismos, ya que recibe albergue, protección y educación  de Galib un “albéitar”, palabra de origen árabe que significa  “médico de caballos”, un oficio milenario para los musulmanes.

Junto con Galib, Diego aprende el oficio de albéitar y sus ansias de conocimiento continuaron creciendo, así mismo,  entiende que los caballos para los musulmanes son animales sagrados: “Una  de nuestras tradiciones proféticas afirma que el primer caballo creado fue uno bayo oscuro. Y Allah, […], dijo: “Te he creado árabe. Te preferí con abundante sustento entre todos los animales creados por mí; los corderos se lleva a lomos tuyos y tuyos serán los mejores pastos”.” (Gonzalo Ginger, El sanador de caballos, Planeta, México, 2015, p.97).También, en Toledo descubre el amor y por un malentendido tiene que salir  huyendo de Toledo. Topándose con un monasterio donde trata de ganarse la confianza de un monje que fungía como veterinario y se enfrenta a la ignorancia y celos; pero logra su meta la cual es poder estudiar los libros del scriptórium (biblioteca).

Después de tener que abandonar el monasterio Diego vive una serie de aventuras entre las que está el disputarse el amor de Mencia, una noble mujer, seguir aumentando su conocimiento como albéitar y así mismo su fama entre los caballeros y nobles. Logra  inmiscuirse en la guerra como espía, sin perder la esperanza de reencontrarse con sus hermanas  y participa en la batalla de las Navas de Tolsa, que define el triunfo de los cristianos sobre los musulmanes. Como les dije al principio, es una novela que te mantendrá  pegado a la trama todo el día y no podrás detener su lectura, debido a los cambios de paisajes y personajes, así como a las aventuras de esta novela histórica.

Lugares sagrados

En la vida hay lugares sagrados, es decir,  lugares que han tocado lo más profundo de tu ser; puede ser la casa de tus abuelos donde pasaste la mayor parte de tu infancia jugando a las escondidas en los rincones y ocultándote de los cuadros que te daban miedo, o la hacienda en la que estabas desde el amanecer hasta el anochecer escalando árboles, recolectando insectos y montando a caballo, o al parque al que ibas a columpiarte y a tomar un raspado de fresas con coco y lechera.

Todos estos lugares son importantes no por el espacio físico, sino por la paz que te inspiran, por los recuerdos que te evocan, por los olores de ese lugar que nunca te cansas de descubrir, de atesorar y buscar en todas partes. Lugares sagrados, donde puedes amanecer con el canto de los pájaros y el susurrar de las hojas de los árboles estirándose para alcanzar los primeros rayos de sol. Lugares sagrados, donde puedes pasar una  tarde de lluvia en una terraza, oliendo la tierra mojada, leyendo un buen libro y sosteniendo entre tus manos una taza de café o chocolate caliente.

Tantos recuerdos por atesorar y tan poca vida para crear, porque de eso vivimos, de los recuerdos y del deseo de seguir creando esos espacios de vida en lugares sagrados. Lo único que nos queda es dar gracias por el tiempo en el que los disfrutamos, porque fueron un regalo y no otra cosa, por las paredes que guardan tesoros, secretos y palabras que retumbaron a lo largo de la vida.